Hay manías que te destrozan. Son manías que te destruyen tanto por dentro como por fuera. Te hacen convertirte en alguien desagradable o superficial. Hacen que la gente piense o diga de ti cosas malas, cosas que a nadie le gustaría que le etiquetaran.
Puede que esas manías te relajen por un tiempo, pero la marca que te dejan dura mucho más, y esas marcas son las responsables de tu destrucción.
Además, una vez que la gente las ve, se da cuenta, consciente o inconscientemente, de que son el reflejo de tu pobre autoestima. Esa autoestima que tienes por los suelos.